Asociación Veteranos de Malvinas "Alberto Amesgaray" - Calle 19 Nº 972 - General Pico - La Pampa - Personería Jurídica Pcia. de La Pampa Nº 1456

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The Falkland Islands are "MALVINAS  ARGENTINAS"

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27/07/2010 - Argentina se va de Asociación Internacional de Fiscales por ingreso Malvinas

Buenos Aires, 22 jul (EFE).- Argentina se retiró de la Asociación Internacional de Fiscales porque dicho organismo admitió como nuevo miembro a las Islas Malvinas, cuya soberanía es reclamada por el país suramericano, confirmaron hoy fuentes oficiales.
La Procuración General de la Nación (Fiscalía de Estado) notificó a la entidad con sede en La Haya la decisión de Argentina por estar "en desacuerdo con la aceptación" como "miembro del organismo" de las Islas Malvinas, bajo dominio británico, precisaron.
Argentina, que integra la AIP desde 1998, "rechaza la reciente decisión de la AIP de admitir como miembro a un pretendido departamento legal de un territorio sujeto a una controversia de soberanía", afirmó el procurador general de la Nación, Esteban Righi, en una carta enviada al presidente de la AIP, el francés François Falletti.
"Dicha decisión es contraria a las Resoluciones de la Asamblea General (de las Naciones Unidas) que reconocen la existencia de una disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes", sostiene la misiva divulgada este jueves.
Argentina desarrolla una estrategia de reclamación de soberanía sobre las Islas Malvinas en todos los foros y organismos internacionales a los que acude, demandas que se agudizaron desde que este año el Reino Unido comenzó a promover actividades de exploración de hidrocarburos en el archipiélago.
En junio pasado, el canciller argentino, Héctor Timerman, acusó al Reino Unido ante el comité de descolonización de la ONU de "rapiña" por las exploraciones británicas de petróleo en las islas.

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23/07/2010 - Donación de Bandera Argentina que flameara en Malvinas al Regimiento 6 de Toay

Es la Bandera Argentina que flameaba en el sector de responsabilidad de la Compañía de Infantería A "Salta", en el sector próximo a Puerto Argentino.

Regimiento de Infantería Mecanizado 6 “General Viamonte”

GACETILLA DE PRENSA Nro 15/ 10

DONACIÓN DE BANDERA ARGENTINA QUE ESTUVIERA EN MALVINAS CON LA COMPAÑÍA DE INFANTERÍA A “SALTA”

El Regimiento de Infantería Mecanizado 6 “General Viamonte” en el marco del bicentenario de la Creación del Ejército Argentino y de sus 200 años sirviendo con valor a la Patria, realizó una serie de actividades en honor de los Guerreros del 6 de Malvinas (G6M).

El viernes 11 de abril a partir de las 1600 horas, se realizó en la plaza de armas de la Guarnición de Ejército Toay, la formación en honor a los Guerreros del 6 de Malvinas. En la misma los integrantes de la Compañía de Infantería A “Salta” hicieron entrega de la Bandera Argentina que estuvo flameando en el sector de responsabilidad del Regimiento próximo al aeropuerto en Puerto Argentino.

Entregaron la Bandera Argentina el Cnl (R) G6M Alberico Moyano, Jefe de la Compañía durante la guerra junto con el Cabo 1ro G6M Armando González, Soldado G6M Carlos Di Santo, recibiendo el actual Jefe de la Compañía de Infantería Mecanizada A “Salta”, Teniente Primero Carlos Galarza y el actual Jefe de Regimiento, Teniente Coronel Marcelo Pollicino.

Se anexa el relato del Cabo Primero Guerrero del 6 de Malvinas Armando González sobre como se trajo al continente dicha Bandera.

HISTORIA DE UNA BANDERA

Una vez que se produjo el alto al fuego en PUERTO ARGENTINO, el 14 de junio de 1982, al tercer día nos dirigimos al aeropuerto.

Reunidos en ese lugar comenzó el regreso al continente. La orden fue dejar todo nuestro equipo, solo las prendas que vestíamos y algún objeto personal podíamos llevar de regreso a casa…

La marcha de salida del aeropuerto hacia el pueblo tenia que cruzar un control, cada soldado era revisado minuciosamente por el enemigo

Ante esta situación y no contando con otra posibilidad, retrocedí unos 300 metros hacia el aeropuerto acompañado con el soldado HORACIO ROMERO apuntador de MAG de mi grupo de apoyo, de la Tercera Sección de la Compañía A.

Con gran asombro vio como sacaba de entre mis ropas la bandera de nuestra compañía, la cual había flameado en el puesto comando los días que las acciones permitían no detectar nuestras posiciones

ROMERO me pregunto que íbamos a hacer y cómo, yo solo pude decirle será nuestra misión de combate poder rescatarla, de no ser así moriré antes que entregarla al enemigo.

Cayado los dos solo nos miramos y comenzamos a rezar pidiendo el perdón de nuestros pecados y que si ese seria mí o nuestro último día de vida queríamos morir con dignidad.

Alguien se preguntará ¿cómo tenía esa bandera y de donde salió?

Es que antes de salir del aeropuerto un soldado de nuestra compañía que sacó todo lo que tenía en su bolsón porta equipo para ver que podía llevarse la tomó con cuidado y la depositó arriba de sus pertenencias, al observar lo que hacia me acerque y ante semejante trofeo para los ingleses si llegaban a encontrarla, no dude en tomarla.

Paso seguido me quité parte de la ropa, chaquetilla, tricota y camisa mientras ROMERO miraba para todos lados para no ser descubiertos. Me ayudó a envolver la bandera en el pecho, luego de acomodarme las prendas regresamos al sector de control para esperar pacientes nuestro turno.

Frente al enemigo atiné a subirme rápidamente las prendas y mostrar que no tenía nada en la cintura, me miró con desconfianza, abrí mis brazos y revisó todos los bolsillos de mi abrigo; solo encontró un cepillo de dientes y pasta dental. Con mirada sorprendente y risueña me dejó en el bolsillo lo hallado, en ese momento un fotógrafo tomo una foto lo mire seriamente y bajó su cámara, por suerte el soldado dijo que me fuera.

Días siguientes ya en el pueblo una noche comenzó el embarque al continente.

Tuvimos otro control donde un oficial inglés que hablaba castellano nos interrogaba, me preguntó cuantos años de soldado tenía y contesté siete, exclamando él, es usted un buen profesional como los nuestros, a lo que yo retruque diciendo solo soy soldado no mercenario, palabra que lo irritó y quiso separarme del grupo, por suerte otro oficial se acercó y me apuró para que subiera al trasbordador.

Una vez que llegamos al barco que nos traería sin saber a donde, ARGENTINA o URUGUAY, con angustia subí pensando en tirarme al agua si la nave era inglesa y nos tenían que desnudar para controlarnos nuevamente. Tremendo fue ver a un soldado de aspecto asiático que se me acercó, miré al cielo oscuro y solo vi la bandera de la Cruz Roja, baje la mirada resignado a cumplir con mi objetivo de no permitir que nadie me quitara mi tesoro. En ese momento el soldado dijo: “¡Eh chango! Dale caminá. Tomá esto caliente, que regresamos a casa, estás en el BAHIA PARAISO hermano”. Ese supuesto asiático era un soldado jujeño de nuestra ARMADA ARGENTINA.

Ya en el casino de suboficiales del barco saqué la bandera ante el asombro de muchos camaradas de combate, de distintas unidades y de nuestro regimiento, mi encargado de compañía, el sargento primero LUIS RODOLFO CORONEL con su voz característica grito ¡BIEN CABO! ¡¡VIVA LA PATRIA CARAJO!!

Relato efectuado por Cbo 1ro Guerrero del 6 de Malvinas ARMANDO GONZALES (Alias el Cabo), quien junto al Jefe de la Compañía, y otros soldados donara la Bandera Argentina al Regimiento.

www.elmalvinesnse.com.ar

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14/07/2010 - Retiran subsidio a falso excombatiente

(www.malvinense.com.ar) Ciudad de Bs As. Se comprobó que no había estado ni cerca del conflicto bélico. En enero de 2009 dejó de cobrar un subsidio que percibía desde 1984 como empleado municipal y había reclamado se le reintegrase...

(DyN).- La Justicia de la ciudad de Buenos Aires avaló la decisión del gobierno porteño de dejar de pagarle un subsidio a un supuesto ex combatiente de Malvinas porque se comprobó no había estado ni cerca del conflicto bélico.

La jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario Gabriela Seijas rechazó el reclamo de Claudio Luis Delgado, quien inició una acción de amparo contra el gobierno de Mauricio Macri porque en enero de 2009 dejó de cobrar un subsidio que percibía desde 1984 como empleado municipal.

Delgado recibía el pago "por haber sido destinado, como soldado reservista a participar en la guerra del Atlántico Sur", pues según relató "ingresó al servicio militar obligatorio el 10 de abril de 1980 y fue dado de baja el 15 de mayo de 1981".

"El 3 de mayo de 1982 fue convocado en carácter de reservista al conflicto bélico y permaneció acuartelado en el Grupo de Artillería Mecanizada I Brigadier General Iriarte, de Ciudadela, provincia de Buenos Aires", acotó.

Sin embargo, la administración porteña canceló el subsidio argumentando que "el actor, sin haber intervenido en la lucha desatada por la recuperación de las Islas Malvinas, gozó de un beneficio propio para los veteranos de guerra".

"No ha sido incluido en registro alguno de ex-combatientes de Malvinas. La Dirección de Personal del Ejército Argentino informó que no obran antecedentes que avalen que Delgado fuera convocado, que revistó o estuvo acuartelado en el de Grupo Artillería Mecanizado 1 durante el Conflicto de la Islas Malvinas", reseña el fallo.

La alegación por parte de Delgado "llevó a la Administración a liquidar un subsidio que legalmente no le corresponde", añade. La jueza consideró que "Delgado tuvo conocimiento del vicio desde el momento en que comenzó a percibir el beneficio, circunstancia que obligó a la Administración a impedir la subsistencia del acto irregular".

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13/07/2010 - Historias de Malvinas La increíble saga del buque que burló el bloqueo inglés a las islas

(Clarin.com).
En plena guerra, el carguero “Formosa” llevó municiones y ropa para los soldados argentinos. Y se salvó por poco: en el barco sólo había una pistola. Relato de la audacia en medio del caos militar.

PorCLAUDIO SAVOIA

gregorio

La historia está escrita y todos la conocemos: hace 28 años, el fin de la guerra y el recambio presidencial entre los dictadores Galtieri y Bignone iniciaron el camino hacia la recuperación de la democracia. También sabemos que esa mezcla de delirio, muerte, desazón y heroísmo que fue Malvinas sigue doliendo en la memoria, y que varias de sus enseñanzas todavía no fueron debidamente aprendidas. La increíble saga del barco mercante Formosa, que sin ser una nave de guerra logró quebrar dos veces el bloqueo militar impuesto por Gran Bretaña en derredor de las islas, despierta los fantasmas que ensombrecieron la entrega de los soldados durante el conflicto: improvisación, egoísmo, tozudez y hasta tilinguería. El capitán Juan Cristóbal Gregorio, comandante del Formosa, desovilla hoy un relato elocuente en anécdotas y observaciones mordaces. Porque se sabe: el diablo está en los detalles.


“El 10 de abril de 1982 me llamaron de ELMA y me dijeron que, después de leer los legajos de todos los barcos, la Armada había elegido a mi buque para ir a Malvinas a llevar equipamiento. Claro, era un barco nuevo, veloz y con mucha potencia de carga y descarga. Llamé a mis oficiales y les conté lo que teníamos que hacer. Pero ninguno supuso nunca que habría una guerra contra los ingleses”, empieza el envarado capitán Gregorio, que conserva la estampa de sus viejos tiempos.


Durante cinco días el Formosa cargó en Buenos Aires 3.500 toneladas de pertrechos. “Llevábamos combustible para los aviones, municiones, pistas de aterrizaje desmontables. También cargamos veinte contenedores con jamón Torgelón, leche en polvo y muchas provisiones”. Vaya a saber quién las habrá aprovechado.


Con 41 tripulantes y 25 soldados “colados” que no tenían cómo ir, el 15 de abril zarparon hacia el sur. Tres días después embarcaron a un capitán de fragata –enviado como comandante militar de la nave– y enfilaron hacia Malvinas. “Cuando estábamos saliendo llegó corriendo al muelle un coronel, que empezó a gritarle a los soldados que teníamos a bordo para que apoyaran al capitán. El tipo tendría que haber venido más temprano, pero se había quedado dormido”.


Gregorio cometió su primera desobediencia minutos después, cuando en lugar de navegar lentamente enfiló a toda máquina y bajo una tormenta de película hacia el sur de la isla Soledad. “Así no ofrecíamos un blanco tan fácil. El que estaba más nervioso era el capitán: después me contaron que esa noche durmió con la pistola debajo de la almohada, y que les había dicho a los soldados que estuvieran listos para intervenir si nosotros –los civiles– nos insubordinábamos.” Difícil, porque el Formosa enfrentaba a los ingleses con una sola arma a bordo: la pistola que el capitán guardaba en su camarote para emergencias. El 20 de abril, bajo el viento fresco del atardecer, fondearon frente a Puerto Argentino. Habían sorteado el bloqueo inglés.


Pero la verdadera odisea recién comenzaba. “Yo creí que iba a estar todo organizado para descargar en siete días como máximo, pero no había nada: sólo un pequeño muelle de madera. Esta gente no tenía la menor idea de cómo íbamos a descargar. Jamás hablaron con algún ingeniero, o conmigo, para planificar la operación. Ahí empecé a darme cuenta de que había una gran improvisación en todo”, se encrespa Gregorio.


Pusieron a trabajar a unos colimbas, que doblaron sus espaldas bajo kilos de comida, abrigos y armas que no volvieron a ver. Pasaron dos días –equivalentes a meses cuando se espera una guerra– y la pila de contenedores seguía casi igual, cuando al fin el Formosa pudo atracar. Con toda la tripulación colaborando con las maniobras, los soldaditos trabajando y la ayuda de seis estibadores chilenos que alguien consiguió por ahí, la descarga llevó quince días.


Mientras, como los violinistas del Titanic, el comando general estaba ocupado en otros menesteres. “El día que llegamos, el gobernador militar de las islas, Mario Benjamín Menéndez me invitó a almorzar. Mandó su lancha particular, todo muy atento. Me ofreció un whisky, y pasamos al comedor. En la mesa, a la que estaban sentados todos sus ministros, lucían los cubiertos de la reina, la vajilla oficial británica. Aunque parezca mentira, todavía nadie tenía idea de lo que iba a pasar.” A la luz de los hechos, ya no parece mentira. “De regreso al barco, en el puerto había un buque de la Armada, y yo tenía que pasar por él para llegar hasta el Formosa. Pero cuando quise subir por una escala que tenía a mano enseguida vinieron varios marinos a frenarme: ‘esa es para los marineros, usted debe subir por la otra, la del personal superior’. ¡Estaban en esas estupideces!”, sonríe el capitán. Pero quiere llorar.


A las dos de la mañana del 1 de mayo, al fin, terminamos de descargar todo”. Ese mismo día comenzó la guerra que nadie esperaba. “No nos dejaban salir, y la cosa se iba poniendo brava: llovían tiros por todos lados, la radio era un mar de gritos. A las 5 de la mañana, los aviones ingleses comenzaron a bombardear el puerto. A las 10.30 vino un almirante a despedirme: ‘puede escapar, capitán. Good luck.’ Ahí me di cuenta de que no iba a tener escolta.” Más torpezas, más imprevisiones.


“A las 17:30 estábamos en el estrecho de San Carlos, cuando vimos aparecer tres aviones. Un instante después comenzaron a ametrallarnos, y luego a bombardearnos. Nos tiraron tres bombas de 500 kilos que no nos dieron, y después otra que cayó encima nuestro: atravesó la cubierta y terminó en la bodega tres. ¿Cómo nos salvamos? Porque no explotó: como estaba mal armada, se salió la espoleta y no hubo ignición. No lo podíamos creer. Ese día era mi cumpleaños”, dice el flemático capitán, y por un instante sus ojos claros se elevan al cielo.


Con la bomba a bordo, el Formosa escapó del show aéreo que los aviones Harriers comenzaban a ofrecer en el Atlántico Sur. “Atracamos de urgencia en la bahía San Sebastián, y un oficial de la Fuerza Aérea vino a ver la bomba. Me dijo que la llevárabamos bien trincada, que no explotaría. Pero cuando la revisó bien cambió la cara: ‘uy, ésta se parece a las nuestras’, murmuró. Y así era.” Una vez más, en aquel momento la historia sonaba increíble. Ya no. De guardia en Puerto Deseado y acicateado por el inicio de los combates, el capitán argentino Pablo Carballo había montado en su avión Skyhawk A4-B, levantó vuelo y descargó su dinamita sobre aquel barco enorme que huía a toda velocidad del teatro de operaciones. Seguro que era un barco petrolero que aprovisionaba a la flota británica. Pero no era.


“Yo tenía una bandera argentina muy grande, que al final Carballo vio en uno de sus sobrevuelos. Yo creo que ahí se dio cuenta de su error”, cuenta Gregorio. Años después, en una de las cenas que aún congregan a la tripulación del Formosa, entre bife y postre, el propio piloto contó su parte de la historia, y todos brindaron.


El bloqueo inglés había vuelto a quedar atrás. De regreso, envueltos todavía en una bruma de incredulidad y mientras navegaban frente a Bahía Blanca, cocinaron un tremendo asado para todos. “Nos sentíamos héroes”.


El 6 de mayo llegaron a Buenos Aires. Un mes después, el sinsabor de la derrota se colaba a cada minuto en las calles, en cada oficina, en los ministerios. En los cuarteles. Cayó Galtieri. El 8 de febrero de 1983, con el país caminando a ciegas hacia la democracia, el Formosa fue condecorado con la medalla de “Operaciones en Combate”. El capitán Gregorio ya había recibido la suya, como premio “al esfuerzo y a la abnegación”. Se la dio el almirante Isaac Anaya, en una emotiva ceremonia celebrada en la ESMA. La negra historia de la dictadura comenzaba a cerrarse sobre sí misma.

 

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12/07/2010 - Muerte de un Veterano de Malvinas en la Provincia de La Pampa

Con fecha 10/07/2010 falleció el Veterano de Guerra de Malvinas, Jorge Fernando Aibar, tenía 62 años, sus restos fueron inhumados el 11/07/10 a las 17 hs. en el cementerio municipal de Metileo provincia de La Pampa, nacido en Catamarca el 31/05/2010.

 

En el momento del conflicto prestaba servicio en el RI-8 de Comodoro Rivadavia y en la actualidad en el RI-12 en la localidad de TOAY, provincia de La Pampa.-

Desde la Asociación de Veteranos de Malvinas "Alberto Amesgaray" enviamos nuestro más sentido pésame al la familia de Jorge Fernando Aibar.

La Comisión Directiva.-

 

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